En los mercados mayoristas de electricidad, el principal reto de muchos modelos fundamentales no está en calcular un “merit order” técnicamente correcto, sino en reproducir el equilibrio de mercado que realmente termina fijando los precios en el largo plazo. La clave reside en que, en un mercado marginalista, el precio no es sinónimo de coste, sino el resultado de curvas agregadas de oferta y demanda, de la tecnología marginal que fija el precio, del grado de escasez en cada hora y, sobre todo, de precios que a largo plazo hagan rentable la inversión en nuevas plantas de generación y que hagan asumible el coste para los consumidores.
Cuando el modelo se limita a un orden de mérito hora a hora, o de 15 minutos en 15 minutos, tiende a infravalorar episodios de escasez, spreads horarios, colas de distribución, cambios de régimen que dominan buena parte del comportamiento observado y, más críticamente, perder la visión a largo plazo necesaria para predecir precios que hagan sostenible el mercado.
